Dialogando ¿Maduro y Guaidó salvarán a Venezuela? por Morel Rodríguez Avila

Alegra, en gran modo, que el presidente en ejercicio y el presidente Interino, según respectivas declaraciones, quieran encontrarse para dialogar sobre la inmensa crisis que el país vive, en la cual, y sin lugar a dudas, ambos tienen marcadas responsabilidades.

Aunque Maduro no evita en su respuesta la ofensa, burla y desprecio al llamado a conversar, y Guaidó lo acusa de presidir una dictadura, sin embargo, el asunto es visto con agrado por todos los sectores de la vida nacional, valoración que las encuestas muestran favorable a que cuanto antes se concrete.

Como necesario y urgente debe verse, entonces, ese posible encuentro entre el jefe oficialista y el jefe opositor, mientras sus representantes lo harían en las mesas de trabajo para dirimir posiciones y argumentar razonamientos.

El país entero, salvo los enfermizos radicales que pululan en ambas tendencias, los observa, los ve, los lee y los escuchan, les pide a gritos que se pongan de acuerdo para dialogar, no a favor de ellos y de sus intereses, sino los de toda Venezuela.

Según sus palabras Maduro admitió estar dispuesto a reunirse, cuando sea, donde sea y como sea. Pero esta advertencia debe calibrarse muy a profundidad para poder saber si tiene algo o mucho de sinceridad y, de resultar favorable el anuncio, por supuesto sería el encuentro más esperado por un país que, como el nuestro, vive entre penurias y sobre sus hombros la terrible amenaza y peso enorme que ya trata de tumbar la puerta para darle paso a la violencia.

Esa cita, que sería histórica, podría evitarlo, pues, la sinceridad, claridad, responsabilidad y el sacrificio por delante, es lo que se pide, recordándoles que solo los inteligentes entienden y aceptan que conversando es como se entiende la gente.

Los venezolanos fuimos testigos, pero siempre mudos, del largo proceso que, para sentarse a la mesa de negociaciones, a la fecha infructuosas, con o sin la participación de delegados y organismos internacionales, a fin de encontrarle solución a la crisis que vivimos.

Hasta el día de hoy, el resultado mejor ha sido, apenas lograr sentarse, dentro y fuera del país, acudiendo, lamentablemente, con cartas bajo la manga, privando más el fundamentalismo que el pluralismo y lo particular que los intereses nacionales.

Ojalá que tal situación no se reproduzca, y que se llegue en esta oportunidad, no a la confrontación ni al irrespeto entre uno y otro tratando de imponer sus particulares criterios, ambiciones y conveniencias, sino testimoniando públicamente que si están apostando todo a encontrar la verdadera solución a la situación actual que nos desespera y acogota, verdad irrebatible.

Que no olviden comunicarle de antemano al pueblo la posible agenda con asuntos a discutir en su nombre y no lo decidido a media noche en laboratorios y cenáculos, pero si a plena luz del medio día.

Y que se les vea dispuestos a jugar limpio.  A ir armados sólo de buenas intenciones. Porque, si hay encuentro, cada uno de los venezolanos sabremos cuál de ellos dos estaría actuando de buena fe y, definitivamente, quien quiere con claridad meridiana y comprobable honestidad al país y su gente, que es decir a la patria entera.

@MorelRodríguezA

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