Agarrando aunque sea fallo por José Gregorio Rodríguez

Luego de las elecciones parlamentarias del pasado 6 de diciembre, la situación en la oposición insular cambió totalmente. La derrota que sufriera el gobernador Alfredo Díaz, quien logró sólo uno, de los seis diputados en disputa, terminó debilitando aún más su ya menguado liderazgo.

Antes del momento electoral, sin remordimiento alguno había decidido junto con su actual jefe político Bernabé Gutiérrez, sustituir como primero en la lista de aspirantes a la AN de la llamada Alianza Democrática, al margariteño, Oscar David Hernández, para colocar en su lugar al “importado”, Óscar Ronderos, intentando endosarle al paisano y su compañero de un largo trayecto, la derrota electoral.

La debacle del 6 de diciembre dio por terminado su mandato como  “jefe único” en la oposición insular. Hasta ese momento, todo el espectro opositor le había respetado esa condición, a pesar de su mal gobierno y sus tres años de consecutivas derrotas políticas.

En calma aparente transcurrió el mes de diciembre en el oposicionismo neoespartano. La procesión transitaba por dentro.

Hasta que el 15 de enero de este año, cuando desde la cancha deportiva de Transilvania, en el barrio Los Cocos de Porlamar, el ex gobernador Morel Rodríguez Ávila, anunció su candidatura a la gobernación y lo ratificó al día siguiente en un acto en La Asunción.

A partir de ese momento y hasta la fecha de hoy, la actuación del ex gobernador Rodríguez Ávila, ha marcado la pauta de ese sector en Nueva Esparta.

Su candidatura agarró la calle y desbarató el juego, que hasta ese momento lucía “trancado” a favor de Alfredo Díaz.

Como era de esperar, el actual mandatario regional no se iba a quedar de brazos cruzados, sólo le tocó rehacer el guión de campaña que le habían escrito el año pasado, el cual quedó claro cuando anunció, las ‘líneas maestras’ del presupuesto del Ejecutivo Regional para el 2021, el cual sería direccionado para el gasto social. Ya tenía parte de los recursos dispuestos para su campaña incluidos en el presupuesto del gobierno regional.

Comenzó entonces la “caravana de la reelección”, con la realización de actos municipales que con el aforo de los pequeños escenarios donde se realizaban llenos de gente movilizada por el transporte público, garantizaba la venta de una visual engañosa que simulaba el respaldo del pueblo.

En medio de los actos municipales llegó el 12 de febrero, día de la juventud en nuestro país, fecha escogida por el aspirante a la reelección, para intentar demostrar su capacidad de convocatoria.

En esa oportunidad formulé algunas interrogantes que todavía no reciben respuesta:

“¿De dónde salieron los recursos para financiar el despliegue tecnológico mostrado durante la marcha realizada el pasado 12 de febrero, Día de la Juventud? ¿Será verdad que por las pantallas dispuestas y la grabación audiovisual de la actividad pagaron más de 8 mil dólares americanos? ¿De ser eso cierto, quien lo pagó? ¿Será verdad que los nuevos directores de las instituciones educativas municipales recientemente investidas de autoridad a pesar de no estar académicamente preparados para ejercer esa función, fueron instruidos para llevar un número determinado de estudiantes a la fulana marcha? Lo cierto del asunto es que hasta a las escuelas de samba les fue exigida su participación obligatoria el 12 de febrero. Finalmente, ¿Será verdad que en la rumba que hicieron al final de la marcha en la Casa del Maestro, se observaron menores consumiendo bebidas espirituosas?”.

A un problema político, Alfredo Díaz, le salió al paso con una respuesta burocrática. No se le ocurrió mejor cosa que anunciar públicamente la constitución de un comando de campaña. Jefe regional de campaña: Nicola Penna. Jefes de campaña municipales: Arismendi, Cruz Suniaga; Antolín del campo; Moira Meza, Díaz; José Ramón Díaz; García, Carlos Millán; Gómez, Alberto Camacho; Marcano, Celis Rodríguez; Maneiro, José Campos; Mariño, Alfredo Díaz; Península de Macanao, Francisco Rosas; Tubores, Johan Yánez y Villalba, Luis Salazar.

En ese comando quedó en evidencia la debilidad política del personaje en algunos municipios, como por ejemplo en Díaz, donde envió al ex alcalde del municipio Marcano, José Ramón Díaz. En Gómez, donde envió al dirigente del MAS (organización que no respalda su candidatura), Alberto Camacho. En Península de Macanao, donde designó a su Director de Finanzas y vecino de Maneiro, Francisco “Chico” Rosas. En Tubores, delegando la responsabilidad en el único dirigente que pareciera tener Avanzada Progresista en la entidad, Johan Yánez y finalmente, se reservó para él mismo la campaña en Mariño, municipio donde fue alcalde y cuyos habitantes no desean su retorno.

Por cierto, esta semana, algunos de estos personajes, “desdoblados” en integrantes del gobierno regional, declararon que no les había pagado a los trabajadores de la gobernación el incremento salarial decretado por el presidente Nicolás Maduro, porque la Oficina Nacional de Presupuesto (ONAPRE) no les había enviado los recursos.

Pero no dijeron, que ellos si cobraron los ochenta dólares (USD 80,oo) semanales, que les paga el gobernador por atender la campaña electoral en los municipios encomendados.

Al interior de la “alianza de intereses” que respalda al gobernador se evidencia un ambiente de derrota, que ya comienza a manifestarse en los movimientos de algunos de sus más cercanos colaboradores, quienes comienzan “a pedir pista” por los lados de la campaña de Morel Rodríguez.

Entre sus seguidores, cada día se escucha con mayor fuerza que el gobernador se “replegó” en Mariño, para intentar colocar como candidata a su esposa, en caso de no lograr su postulación ni a la gobernación, ni a esa alcaldía. Siguiendo los pasos de Manuel Rosales, pues. Agarrando aunque sea fallo.

Mientras tanto el PSUV, tranquilo y sin nervios, se encuentra en permanente estado de revisión y actualización de su poderosa maquinaria electoral, esperando convoquen las elecciones regionales y municipales.

José Gregorio Rodríguez/Jotaerre577@gmail.com

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