Reserva Natural Garganta de los Infiernos

Situada en el emblemático Valle del Jerte (Extremadura), esta reserva es una de las maravillas naturales más espectaculares que se encuentran en España por su abundante y diversa vegetación, la variedad de sus ecosistemas y por su multitud de cascadas, piscinas naturales, saltos de agua y arroyos. 

Sin duda, un lugar ideal para realizar excursiones de senderismo y pasar un día rodeado de naturaleza. Actualmente, la Reserva Natural Garganta de los Infiernos cuenta con un aforo máximo permitido debido a las medidas sanitarias y restricciones para evitar la propagación de la pandemia del coronavirus. Sin embargo, es uno de los espacios naturales que deberás anotar en la agenda para los próximos viajes.

Los Pilones y el Chorrero de la Virgen, principales puntos de interés

La reserva está situada entre la vertiente noroeste de la Sierra de Tormantos, la vertiente suroeste de la Sierra de Gredos y el río Jerte, lo que hace que sea un destino ideal para contemplar unos paisajes repletos de biodiversidad. 

Pertenece a la Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura y fue declarada reserva natural el 14 de noviembre del año 1994, tal y como explican desde la Oficina de Turismo del Valle del Jerte. Con cerca de 7.226 hectáreas de extensión, las rocas principales de la reserva son granitos y gneis, y las máximas altitudes se encuentran en la Cuerda de los Infiernillos (2.281 metros) y el Cerro del Estecillo (2.290 metros), que rodean a la Garganta de la Serrá. 

Destaca su amplia red hidrográfica «con abundantes saltos y cascadas, una de las principales peculiaridades de este espacio natural», además de las marmitas gigantes «que son grandes pozas excavadas en la roca por la erosión fluvial», destacan. 

En este sentido, uno de los atractivos turísticos por excelencia es el paraje conocido como Los Pilones, que cuenta con una de las zonas de piscinas naturales más impresionantes de la región. Otro de los puntos de interés más conocidos es el Chorrero de la Virgen, una espectacular cascada que se puede observar desde el mirador.

Abundante vegetación y fauna autóctona

Cualquier época del año es buena para visitar la reserva natural ya que cada una ofrece sus propios paisajes. Sin embargo, una de las temporadas que acoge más turistas es primavera, al tener lugar la famosa floración de los cerezos en el Valle del Jerte. 

Debido a la variación altitudinal, se puede contemplar una amplia diversidad de vegetación con bosques caducifolios, donde abundan especies de helechos y orquideas, y donde se encuentran importantes zonas de cultivo de castaños. Además, «en las laderas soleadas prospera bien el cultivo del cerezo, cuyos frutos son fuente de riqueza en toda la comarca del Jerte», indican desde la web oficial de Turismo.

También se pueden observar los bosques de ribera con especies arbóreas como el fresno, el sauce y el aliso, así como «auténticas reliquias botánicas» como el tejo, el acebo y el abedul. En las zonas de las cumbres serranas se forman los famosos pastizales alpinos «dominados por el alpe ocervuno» y por especies como las gencianas y el azafrán serrano. En otras zonas de la reserva aparecen los piornales serranos, matorrales adaptados a las condiciones del clima y del suelo.

La fauna ha sabido adaptarse a estos ecosistemas y en toda la reserva natural propician multitud de hábitats y especies. Aves rapaces como el águila real, el buitre leonado o el halcón peregrino, o importantes mamíferos como el gato montés o la gineta.

Notiespartano

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