Riberas de Castronuño, un oasis verde en la provincia de Valladolid

La provincia de Valladolid es una planicie casi perfecta; seguramente la única de toda la península sin una montaña. Orografía dura, aquí faltan cimas y falta verdor. Pero allí donde la provincia se acaba por el sureste, las aguas del Duero se remansan y dan paso a un oasis verde. Son las Riberas de Castronuño.

Es el refugio de numerosas aves, casi dos centenares de especies, como garzas reales, aguiluchos laguneros, zampullines cuellinegros y martinetes, que encuentran aquí un balneario donde pasar el invierno. Un singular ecosistema fluvial, con el mérito de ser el único espacio natural protegido de Valladolid.

Eso explica que al pueblo, a Castronuño, se le conozca desde la reconquista como la Gran Florida del Duero. Riberas de Castronuño-Vega de Duero, ese es el nombre completo, abarca además parte de los términos de Pollos (buen queso) y Torrecilla de la Abadesa (buen vino).

Las Riberas de Castronuño-Vega están al oeste de la provincia de Valladolid.

Poblado de álamos, chopos, olmos, majuelos y cañizo, es el único espacio natural de la provincia integrado en la red de Espacios naturales de Castilla y León. Por algo es este oasis es refugio para hasta 189 especies de aves.

El embalse de San José, construido por el dictador de los pantanos allá por 1945, amansa al Duero en esta zona de la comarca de Montes Torozos. Se trata de un humedal seminatural de 8.420 hectáreas declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Reserva Natural.

Riberas de Castronuño-Vega, una suerte de oasis en la meseta castellana.

En el propio pueblo, la Casa de la Reserva Natural Riberas de Castronuño-Vega del Duero nos ofrece una rica información para conocer los secretos de este espacio protegido. De manera interactiva podemos saber más sobre las especies de aves, de otras especies animales, adentrarnos en los espesos carrizales, frondosos bosques de ribera o los oscuros encinares sobre suelos arenosos.

Para recorrer las Riberas de Castronuño está la Senda de los Almendros. Parte desde la ubicación de la Casa de la Reserva, discurriendo a través de una gran parte de los ecosistemas y paisajes presentes en este espacio natural. Para los de la bici está la Ruta Cicloturista de la Cañada, con inicio y final en el municipio de Pollos, y que no tiene grandes dificultades ni desniveles.

Y si queremos más, la histórica Medina del Campo queda a 37 kilómetros y a sólo 26, Tordesillas.

Notiespartano

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