El cava en España, un sector que salva el embate más duro de la pandemia

Por Joan Faus

BARCELONA, 15 dic (Reuters) – Con bares y restaurantes cerrados durante meses en algunas partes de España y el turismo en mínimos debido a la pandemia de coronavirus, el sector del cava en el país, que mueve 1.200 millones de euros (1.460 millones de dólares), esperaba una debacle al cierre del año.

Pero las primeras proyecciones que apuntaban a una caída de hasta el 40% en las ventas resultaron ser demasiado pesimistas y ahora los productores de la popular bebida alcohólica espumosa cuentan con que las fiestas navideñas diluyan todavía más el impacto en una industria liderada por marcas como Freixenet y Codorníu.

Las diversificación geográfica de las exportaciones y el creciente comercio en línea dirigido al consumo doméstico han mantenido el descenso de las ventas en poco más del 10%, lo que podría ser un patrón para otros sectores económicos que han sido duramente castigados por el COVID-19.

«Cualquier caída no es lo que uno busca, quiere, pero teniendo en cuenta el contexto hasta diría que el resultado es bastante bueno», dijo el presidente del Consejo Regulador del Cava, Javier Pagés.

Los envíos de cava, principalmente realizados desde Cataluña en el noreste del país, cayeron un 10,5% entre enero y septiembre con respecto a hace un año. El descenso fue más acusado, hasta el 13%, en el consumo doméstico, mientras que en el exterior fue solo del 7%, añadió.

Pagés espera que los números mejoren durante la temporada festiva, tradicionalmente el mejor período para la venta de cava, aunque este año se vea afectado por un límite de 10 personas en las reuniones familiares y con la mayoría de las fiestas de empresa canceladas.

Damià Deas, presidente de la Asociación de Elaboradores de Cava, AECAVA, que representa el 90% de los ingresos del sector, y gestor de la marca Vilarnau, preveía en mayo que las ventas podían caer entre el 25% y el 40% en 2020 en comparación con los 250 millones de botellas expedidas en 2019, que fue el segundo mejor año de la historia del espumoso.

«Es un año terrible, sin duda (…) Nos habíamos preparado para lo peor, pero dentro de lo malo podemos decir que nuestro sector ha podido resistir hasta ahora mejor de lo que pensábamos gracias a las exportaciones», dijo Deas, citando una buena posición en Reino Unido, Suecia y Holanda.

Alrededor de una cuarta parte de los más de 200 productores de cava en España todavía tienen personal acogido a suspensiones de regulación de empleo temporal o ERTE, dijo, añadiendo que aquellos que exportan menos se ven más afectados.

«2021 será un año para estabilizar el barco y a partir de 2022 comenzamos a plantearnos crecimiento, más expansión y más inversión», dijo Deas.

(Información de Joan Faus; traducido por Andrea Ariet en Gdansk)

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