Por qué la mayor refinería de Venezuela no podrá producir gasolina si es operada por rusos o iraníes

Caracas, 15 de junio de 2020. “Ni rusos ni iraníes podrán operar al Centro Refinador Paraguaná (CRP), no porque no posean el conocimiento, sino porque catalizadores y sustancias químicas sólo se elaboran en Estados Unidos y son materiales muy específicos para las tecnologías diseñadas. Jamás Rusia podrá manufacturar el catalizador del Flexicracking, pues, estamos en presencia de un secreto de estado. Así funciona la industria de los combustibles fósiles”, dice para Infobae Emilio Iván Herrera, ex superintendente de las unidades de hidrógeno, azufre, isomerización, alquilación y craqueo catalítico del CRP.

La situación del combustible en Venezuela ha dado lugar a numerosas especulaciones. A las larguísimas colas para poder surtirse de la poca gasolina que se está distribuyendo en el país, se ha establecido el cobro de ésta en dólares, aunque la moneda nacional es el bolívar. Además, a través de las redes de comunicación del régimen de Nicolás Maduro se asegura que se va a producir gasolina, porque se van a reactivar las plantas necesarias del Centro Refinador Paraguaná (CRP).

Emilio Iván Herrera, quien ha sido profesor universitario y Magister Scientiarum en Ingeniería Química, fue superintendente de las unidades arribas descritas del CRP, instalado en los sectores Amuay, Cardón y Bajo Grande, de la península de Paraguaná en el estado Falcón y quien llegó a ser el segundo en capacidad del mundo.

Explica Herrera que “toda la tecnología del CRP es de Exxon Mobil. Por ejemplo, los catalizadores del Complejo Hidrodesulfurador son secretos de Estado. El catalizador que utilizamos en ese complejo solo lo elabora Estados Unidos. El catalizador que utiliza el Flexicracking sólo lo elabora Estados Unidos. El catalizador que utiliza Isomerización sólo lo elabora EEUU. El catalizador necesario para Alquilación solo lo sabe elaborar EEUU”.

“Todas las empresas del ramo en el mundo han tratado de plagiar este tipo de manufactura, pero sencillamente es un secreto”. Herrera explica que, si algo debe quedar muy bien definido, es que la gasolina “es una receta formulada con las mezclas de: naftas catalíticas, alquilato, butano, pentano y aditivos para especificar el octanaje. Los aditivos usados en Venezuela para lograr los octanajes de 91 y 95 son compuestos oxigenados, básicamente el ter amil metil éter (T.A.M.E) y/o metil ter butil éter (M.T.B.E)”.

“Desde la década de los años setenta nuestro parque de refinación se adecuó para la formulación de gasolinas premiun con base en los hidrocarburos descritos. Necesario es destacar que le correspondió al entonces presidente Hugo Chávez, de manera acertada, la eliminación del aditivo tetraetilo de plomo como responsable de la mejora del octanaje y sustituirlo por T.A.M.E y/o M.T.B.E, ya que el tetraetilo de plomo era responsable de severos problemas de salud que se estaban evidenciando en sectores de las principales urbes venezolanas”.

Dice que “desde esta óptica debe quedar bien establecido que, para manufacturar gasolinas, se requiere disponer de las corrientes de hidrocarburos citadas”. Ahora para producirlas se requiere la Unidad de Desintegración Catalítica, el Desintegrador Térmico Fluido, Desintegrador Térmico Retardado, Unidad de Alquilación, Unidades de Gases Licuados y las Unidades de Oxigenados.

Lo necesario

El profesor Herrera explica que “la Unidad de Desintegración Catalítica, es conocida coloquialmente como “catalítica” y su propósito es producir volúmenes de Nafta Catalítica cuyos rendimientos pueden oscilar entre 60 mil y 80 mil barriles diarios, obviamente, depende del volumen de crudo que se procese en las corridas normales de destilación de crudos”.

A su juicio “en un complejo de refinación como el CRP la corrida de crudo, típicamente, era de 825 mil barriles de crudo por día. Actualmente, la corrida del CRP no alcanza los 180 mil barriles”.

A la Unidad Desintegrador Térmico Fluido, llamado coloquialmente “coker” es el responsable “de aumentar los volúmenes de nafta catalítica para garantizar los máximos rendimientos en la manufactura de gasolinas”.

En el caso del Desintegrador Térmico Retardado es otro modelo de “coker”, y el profesor Herrera dice “que apalanca y garantiza los máximos rendimientos de naftas, uno de los componentes fundamentales para la preparación de la gasolina”.

“Otra situación distinta es la Unidad de Alquilación, que es la unidad de proceso premium que permite la obtención de un hidrocarburo conocido como Alquilato, el cual ya posee un octanaje que ocupa bandas entre 96 y 110 octanos”.

Explica que “las Unidades de Gases Licuados nos otorgan maniobrabilidad para la obtención de los hidrocarburos butano y pentano”.

En el caso de Las Unidades de Oxigenados, según el profesor Herrera “en la refinería de Amuay y en la refinería Cardón disponemos de las plantas de procesos T.A.M.E y M.T.B.E respectivamente”.

De manera pues, dice Herrera, “que estas son las unidades de proceso que garantizaban a la República, de manera segura y confiable, los más de 300 mil barriles de gasolina diarios para el parque automotor venezolano”.

Qué pasó

El profesor considera necesario, que en base a esa información que él explica, nos preguntemos ¿Qué pasa ahora con las manufacturas de gasolinas? “La respuesta es simple: todas las unidades de proceso descritas se encuentran fuera de servicio con daños mecánicos severos, tales que han llevado a Venezuela a comprar gasolina a la República Islámica de Irán”.

Destaca que se conoce extraoficialmente que se hacen esfuerzos por reactivar la unidad catalítica del CRP Cardón. “Nótese que para garantizar la manufactura de gasolinas se requiere que todo el complejo de refinación se encuentre en perfecta sinergia”.

Les envía un mensaje a las autoridades nacionales: “Si no reactivamos el parque de refinación venezolano, la importación de gasolina será vitalicia”.

“La moraleja es muy expedita, se requiere el concurso de todos los profesionales despedidos de la industria, adecuación de la metalurgia de los equipos, redefinición de los protocolos de arranque y parada de las unidades de procesos, adquisición de catalizadores y sustancias químicas”.

Finaliza diciendo que “es necesario deponer la sensibilidad y el prurito en reconocer los errores cometidos y rectificar en beneficio de Venezuela”.

SebastianaBarráez/Infobae

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