Preparémonos porque vendrá un mundo nuevo, por Morel Rodríguez Ávila

Sí, la coincidencia está sembrada ya, y será el afortunado resultado de la tragedia que la Humanidad vive en estos tiempos de pandemia. Ese deseo crece entre los más esclarecidos pensadores y el liderazgo mundial lo sabe y debe internamente en cada caso estarse preparando porque su advenimiento será inevitable. El mundo nuevo, que se inició cuando sobre Hiroshima y Nagasaki cayeron las dos bombas atómicas, abriéndole las puertas al que estamos viviendo, habrá de morirse cuando venzamos al Covid-19. Será la respuesta que el hombre se dará a sí mismo, avergonzado, arrepentido y asustado de haberle ocasionado tanto daño, en todo sentido, al planeta, a la vida y al futuro.

 

Sus desmedidas ansias de controlarlo todo, provocaron el más gigantesco deterioro en nuestras sociedades; la moral y la ética dejadas de lado, para ser sustituidas por la dominación ideológica; la represión política llevada a sus más criminales actitudes, mientras en lo económico las confrontaciones entre el capitalismo salvaje y el socialismo igualmente totalitario, antes que progreso para todos los pueblos, han ocasionado hambre y miseria, además de otros males exclusivamente tercermundistas.

 

La equivocada ruta hacia un progreso, un desarrollo, una modernidad que sólo ha venido beneficiando a los poderosos, está llegando al llegadero. Las naciones que la transitaron son, qué lamentable, las que están mayormente afectadas por el coronavirus, lo cual evidencia que su alocada carrera de ser más fuertes que los restantes, los ha debilitado en la defensa de la salud y vida de su gente. Lo que no quiere decir, sería mentira, que pueblos como el nuestro lo han logrado, como lo quiere hacer creer la agobiante campaña comunicacional oficialista que busca, antes que informar, endurecer las bases del monumento donde quieren colocar el rechazable culto a la personalidad de su circunstancial liderazgo.

 

De lo que hoy en día es el mundo, quedará el registro histórico, y lo que pudieran ser sus beneficiosas enseñanzas, contrastadas por supuesto con los gigantescos errores cometidos, que nos harán pensar de modo realmente responsable sobre el inmediato camino a recorrer y el sincero compromiso de trabajar por un mejor futuro.

 

Quedarán atrás, es lo que la humanidad debe decidir, y ojalá los gobernantes así lo acepten y lo entiendan, sus desaforados intentos de dominio, desde sofisticados laboratorios donde se construyen las armas químicas, más demoledoras si se quiere que las fabricadas en las armerías para satisfacer tanto a los perros de la guerra como a sus enfermizos poderíos, o en los propios escenarios donde se mapea con la más avanzada tecnología cualquier movimiento de cualquier potencia sobre cualquier asunto que crean limitar sus ambicione. Para ello está el posible empleo de misiles nucleares..

 

Posibilitar que ese mundo nuevo sea realidad post-virus, es una tarea de todos, indudable. Las potencias, una a una, tienen la obligación de acordar su llegada. Y serán los organismos, como la ONU, la UE y la OEA, entre otras muchas en los cinco continentes, quienes quedarán a prueba frente a la Humanidad sobre si serán capaces o no de lograr la mancomunidad final de buenas intenciones y, por supuesto, su más firme concreción. Será entonces cuando, sin duda alguna, se evidenciará quiénes son los buenos y cuáles los malos.

@MorelRodríguezA

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