¿Dónde se metió Alfredo Díaz? por José Gregorio Rodríguez

El comportamiento del gobernador saliente del estado Nueva Esparta, Alfredo Díaz, es una muestra inequívoca que no es un dirigente político completo, ratifica lo que hemos venido señalando. No sólo fue un mal gobernante, como lo revelan los resultados. Además, es muy malo como dirigente político. Su actitud luego de conocerse los resultados de las megas elecciones del pasado 21 de noviembre así lo confirma.

Tuvieron que pasar 13 días para que por fin reconociera la victoria del hoy gobernador, Morel Rodríguez, y lo hizo por las redes sociales con un lenguaje mezquino, acompañado por una foto exhibiendo la banda de gobernador que ostentó, como evocando un pasado que no volverá.

Escribió Alfredo Díaz: “Quiero expresar mi satisfacción y deseo de éxito al gobernador Morel Rodríguez en su gestión. Además recordar que desde el 2013 al 2021 logramos construir una fuerte oposición democrática contra el régimen de Maduro. El 21Nov2021 la misma oposición escogió entre uno que gobernó en democracia y con bonanza y otro que gobernó acechado por un régimen generador de la crisis política, económica y social que vivimos. No perdamos esta mayoría. Nueva Esparta va de frente”.

No sabe actuar con la grandeza de un político experimentado, generoso y humilde. Se le sale la clase y señala una media verdad y una gran mentira.

Para los principales líderes de la oposición neoespartana no es cierto que Alfredo Díaz haya sido el “constructor” de la oposición entre 2013 y 2021, fue uno más, seguramente de los más importantes, sobre todo cuando se desempeñó como alcalde del municipio Mariño.

Durante ese lapso logró consolidar una poderosa relación crematística con buena parte de los que en algún momento se desempeñaron como directivos de los partidos políticos de la oposición insular, quienes en algún momento fueron concejales del municipio Mariño.

Ahora lo reconocen en privado algunos de esos dirigentes, el personaje, a punto de prebendas, contratos, canonjías y privilegios, amalgamó un entorno político que lo acompañó, como siempre sucede en estos casos, hasta que se puso en evidencia que había perdido el afecto del pueblo de Nueva Esparta, en donde poco a poco fue creciendo, hasta hacerse inocultable, la verdad que reveló que es el peor gobernador que ha tenido la región.

Lo cierto es que Alfredo Díaz, desde hace tiempo perdió ese liderazgo y la soberbia y los malos consejeros no lo dejaron apreciar la realidad. Fue entonces cuando en los municipios empezó la “rebelión” de la militancia de la oposición, que obligó a su dirigencia a rectificar el rumbo para poder transitar por el camino de la victoria. Porque la verdad es y hay que decirla, que fueron los líderes locales de ese sector quienes forzaron a sus todavía dirigentes regionales, a explorar nuevas alianzas y derroteros que los llevaran a acariciar la posibilidad, después de tantos fracasos, de una victoria política.

Al señalar que, “el 21Nov2021 la misma oposición escogió entre uno que gobernó en democracia y con bonanza y otro que gobernó acechado por un régimen generador de la crisis política, económica y social que vivimos. No perdamos esta mayoría. Nueva Esparta va de frente”, nuevamente apela  a la coartada del presunto cerco del que fuera víctima de parte del gobierno nacional y sugiere para intentar contrastar su mal gobierno con las ejecutorias del gobernador entrante, Morel Rodríguez Ávila, sugiriendo que éste gobernó en tiempos de bonanza presupuestaria, omitiendo señalar que lo hizo en los tiempos de mayor aceptación ciudadana y liderazgo popular del presidente Hugo Chávez.

Son muchas las razones de la derrota del gobernador saliente, a todas y cada una de ellas nos hemos referido extensamente desde este espacio. No nos referiremos nuevamente a todas ellas. Recordemos sólo su errática actuación desde que conoció en enero de este año, que Morel Rodríguez Ávila, aspiraría la gobernación.

Ciertamente, el 9 de diciembre del 2020, apenas tres días después  de conocido el desastroso resultado electoral obtenido por la oposición dirigida por el entonces gobernador Alfredo Díaz, cuando en las elecciones del 6 de diciembre  a  la Asamblea Nacional de seis diputados en disputa sólo alcanzaron uno, apareció públicamente la primera señal indicando que Morel Rodríguez, aspiraba ser nuevamente gobernador, declaró entonces el hoy primer mandatario regional: “nadie me podrá bajar del tren que el pueblo quiere que yo conduzca”.

Como actuó el señor Díaz en esa oportunidad, nuevamente con la soberbia y arrogancia que lo caracterizan, subestimó el claro “mensaje” que envió Morel Rodríguez, y en lugar de acercarse o enviar algún emisario para hablar con el declarante y averiguar con certeza si se trataba del anuncio de su posible candidatura, se atrincheró aún más en su errada convicción de que el pueblo opositor neoespartano lo respaldaba ciegamente.

Llegó el 15 de enero de este año y Morel Rodríguez, anunció desde la cancha deportiva de La Transmisora, en el barrio Los Cocos de Porlamar, su candidatura a la gobernación y el día siguiente en un acto en La Asunción con casi todos los partidos políticos de la oposición neoespartana e importantes líderes populares del municipio Arismendi afirmó: “Voy con el pueblo a la gobernación para salvar a Nueva Esparta”.

Como actuó Alfredo Díaz entonces, proponiendo unas primarias sin hablar directamente con su contrincante ni por interpuesta persona, avanzar unilateralmente por el camino de esas elecciones primarias, llegando hasta designar una “omisión de notables amigos suyos”, para conducir un proceso que no pudo culminar con éxito en ninguna de las más de tres oportunidades que lo intentó, entre otras cosas porque sus “operadores políticos” no dieron la talla para la tarea.

Del rotundo fracaso de las primarias de Alfredo Díaz, tan sólo recordaremos en esta ocasión que el día escogido para recolectar en los municipios las firmas de quienes respaldaban la iniciativa del ex gobernador, los aspirantes a alcaldes sumaron más del 30 % de apoyo que el aspirante a la reelección. Y también subestimó esa nítida señal de rechazo a su aspiración.

Las encuestadoras todas anunciaron el resultado final. Siempre señalaron que Alfredo Díaz llegaría de tercero. En lo que a este humilde servidor respecta, escribí un artículo de opinión el pasado 22 de octubre, titulado “El Club de los Terceros”, en donde señalé mi convencimiento de que Alfredo Díaz llegaría de tercero en su aspiración a la reelección, como finalmente sucedió.

Pero el personaje siguió como si nada pasara avanzando rumbo hacia una derrota cantada.

Pero lo peor de su actuación sucedió los días finales  de la campaña electoral, cuando arreció el ataque directo de Alfredo Díaz contra Morel Rodríguez, con un lenguaje soez y extremadamente belicoso que evidenció desesperación. Viajó a Caracas y en un intento desesperado por revertir los resultados lanzó por radio, prensa y TV, cualquier cantidad de improperios contra el otro candidato de la oposición, los cuales por su “desconsiderada extravagancia” no merecen siquiera ser mencionados.

Pero lo peor de todos, es que a estas alturas del juego, 15 días después de las elecciones Alfredo Díaz no se ha dirigido al pueblo neoespartano, ni siquiera a sus electores, exhibiendo un comportamiento impropio de un dirigente político que llegó a ser gobernador de Nueva Esparta.

Mucha gente se pregunta ¿Dónde se metió Alfredo Díaz?

José Gregorio Rodríguez/Jotaerre577@gmail.com

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