En la frontera de Ceuta, una ventana a una vida mejor se abre antes de volver a cerrarse

Por Shereen Talaat

FNIDEQ, Marruecos (Reuters) – Yasser El-Shada, cansado de su existencia precaria en un pueblo marroquí asolado por la pobreza, pensaba que su camino hacia una vida mejor se había abierto esta semana después de que los controles en la frontera con Ceuta, un enclave español situado al final de la carretera, parecieran suavizarse.

Él y su mejor amigo en Fnideq, en la costa mediterránea, se unieron a la multitud de otros emigrantes potenciales que se dirigían a la pequeña porción de territorio europeo bordeando a nado la valla que la separa del norte de África.

Ambos formaban parte de los cerca de 8.000 seres humanos de todas las edades que cruzaron por el agua o escalaron la valla fronteriza el lunes y el martes.

«Fuimos desde allí (Fnideq) hasta el mar, nadamos hasta la frontera y entramos en Ceuta», dijo Shada a Reuters TV.

«Había una mujer que tenía una niña de un mes, nadó con el bebé y entró con nosotros. La puso en una bolsa de plástico y nadó. También había un padre con su mujer y dos niños pequeños, hizo lo mismo, todos entraron desde aquí».

Shada consiguió cruzar los pocos cientos de metros de distancia por mar, desembarcando en la playa de Ceuta, pero la dura acogida que dice haber recibido allí le persuadió de volver a casa, uniéndose a otros miles de personas que habían sido expulsadas de vuelta a Marruecos el miércoles por la tarde.

«Los españoles eran muy racistas (…), estábamos muy cansados y nos golpeaban con grandes porras. Si veían que nos tumbábamos, nos golpeaban en las piernas para que nos levantáramos…», relató Shada.

«No podíamos estar de pie por el dolor y hacía mucho frío, así que decidimos volver».

NO MÁS COMERCIO

España ha reforzado la seguridad fronteriza en Ceuta con unos 200 efectivos y otros 200 policías, según ha declarado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Una fuente del ministerio dijo a Reuters que las fuerzas de seguridad fueron escrupulosas en no maltratar a los migrantes.

«En ningún caso utilizan la violencia contra ellos y, en el caso de Ceuta (…) la policía ha dedicado gran parte de su tiempo a ayudar a las personas que acabaron en el mar necesitando ayuda», declaró la fuente.

Para muchos, el peligroso cruce a nado refleja lo mucho que se han deteriorado las condiciones en Fnideq.

La ciudad prosperó en su día gracias al comercio con Ceuta, por lo general con productos importados que los habitantes pasaban clandestinamente desde el enclave para venderlos en pequeños comercios.

Sin embargo, Marruecos suspendió el acceso a la frontera el pasado mes de octubre, dentro de un intento de rescatar su economía interna que se ha vuelto contra Fnideq.

Los controles fronterizos se reforzaron de nuevo el miércoles, ya que la aparente relajación del lunes se interpretó como una represalia por la acogida de España a un líder independentista del Sáhara Occidental.

Aun así, otros cientos de marroquíes y subsaharianos intentaron entrar en Ceuta mientras descendía la espesa niebla.

Shada no estaba entre ellos, pero dice que intentará cruzar de nuevo. Su sueño sigue siendo llegar a la Europa continental, donde espera poder vivir con dignidad y mantener una familia.

«Me propuse a otra mujer después de mi divorcio, pero lo dejamos porque no estoy trabajando. A mi edad no puedo casarme y tener una familia sin tener un trabajo».

(Información adicional de Emma Pinedo en Madrid; redacción y edición de John Stonestreet; traducción de Flora Gómez en la redacción de Gdansk)

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