Leyes de protección mexicana atraen nueva oleada de menores migrantes a EEUU

Por Lizbeth Diaz

PALENQUE, México, 14 abr (Reuters) – Un fuerte aumento en el número de menores migrantes detenidos en su intento por ingresar ilegalmente a Estados Unidos se ha alimentado en parte por una nueva ley mexicana que impide capturarlos mientras se dirigen a la frontera norte de México, según migrantes y una evaluación interna del gobierno.

Más de dos docenas de adultos y menores no acompañados en México que hablaron con Reuters dijeron que creían que las nuevas medidas les ayudarían, o a sus hijos, a llegar a Estados Unidos para escapar de la pobreza y la violencia que azota a gran parte de Centroamérica.

La evaluación interna del Gobierno vista por Reuters mostró también que funcionarios de seguridad de México concluyeron que las nuevas salvaguardias para los infantes se convirtieron en un factor que fomenta la migración.

En enero, a pocos días de que el presidente estadounidense Joe Biden entrara en la Casa Blanca, la ley de protección para menores prohibió detenerlos en centros migratorios, como venía ocurriendo, además de ofrecerles un estatus legal provisional para evitar su deportación inmediata.

Cuando la familia de Karla, una hondureña de 17 años, se enteró de las nuevas leyes mexicanas pensó que ella iba a tener más posibilidades para llegar a Estados Unidos para reunirse con su padre, a quien no ve desde hace 12 años.

«Me sentí emocionada aunque sabía que se corrían muchos riesgos en México», dijo la jovencita a Reuters en un albergue para migrantes al sur de México. «Dejar mi país fue muy difícil, caminar por zonas tan solas da mucho miedo», añadió.

Su familia rápidamente arregló la logística y un traficante de personas llevó a Karla, junto con su hermana y su prima, que también son menores de edad, a la frontera de México con Guatemala.

Desde Palenque solicitó asilo en México para luego continuar su camino a Estados Unidos. La nueva ley mexicana, junto con el anuncio de Biden de permitir la entrada de menores no acompañados a su país, ha suscitado elogios de grupos de derechos humanos.

El creciente número de jóvenes migrantes ilustra el dilema que actualmente enfrentan México y Washington. Ambos quieren mejorar las condiciones de los migrantes, especialmente de los niños, pero en su intento han exacerbado un fenómeno que ahora luchan por manejar.

«México enfrenta una crisis humanitaria de niños y adolescentes que atraviesan el país», dijo Misael Hernández, experto en migración del Colegio de la Frontera Norte (Colef).

Las autoridades migratorias están dejando la responsabilidad al DIF (autoridad de bienestar del Estado a donde deben ser llevados los menores) que tienen bastantes limitaciones en infraestructura y derechos humanos», aseveró Hernández.

En marzo, 18,890 menores de 18 años fueron aprehendidos sin padres ni tutores legales en la frontera entre Estados Unidos con México, un aumento de casi seis veces con respecto al mismo periodo de 2020, según datos oficiales estadounidenses.

Aprobada por el Congreso con el apoyo de todos los partidos a finales de septiembre, la ley fue promulgada por el presidente Andrés Manuel López Obrador en noviembre, como parte de las medidas adoptadas por su gobierno para mitigar el impacto humanitario de la migración. En enero entró en vigor.

Cuestionado sobre la ley, el Departamento de Estado de Estados Unidos dijo que Washington apoya a México en su trabajo con socios internacionales para aplicar sus recientes reformas de protección de la infancia de forma responsable.

Un funcionario del Departamento de Estado no abordó directamente la cuestión de si Estados Unidos considera que los recientes cambios en la legislación mexicana son un factor de aumento de la migración.

«DESBORDADOS»

Además de una reorientación de la política estadounidense, la evaluación de seguridad vista por Reuters citó cambios en las reglas migratorias que benefician a los niños como factor que refuerza la migración. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) no respondió una consulta de Reuters sobre el tema.

Los cambios en la ley mexicana incluyen la creación de un nuevo «Centro de Asistencia Social» para los menores de edad, la entrega de visas por razones humanitarias de forma «inmediata» y ponerlos en custodia del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

La legislación establece que los menores no pueden ser detenidos por su estatus migratorio y que el DIF debe proporcionarles alojamiento cuando vayan solos o en familia, independientemente de su nacionalidad, al tiempo que «garantiza el principio de unidad familiar».

Pero la pandemia de coronavirus ha afectado también a las arcas públicas y al DIF le faltan recursos, agregó Hernández.

Oliver Castañeda, procurador federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes del DIF, reconoció que lidiar con el aumento de menores migrantes sería difícil dado que la situación no estaba contemplada, en base a las nuevas leyes, en el presupuesto de 2021.

«Tendremos que operar con la misma infraestructura y capacidades», dijo Castañeda a Reuters.

Dulce, una hondureña de 17 años, salió de su país con algunos ahorros el mes pasado para buscar una vida mejor para ella y su bebé de seis meses, tras enterarse mediante un conocido que la nueva ley mexicana le podría ayudar a llegar a la frontera con Estados Unidos de forma segura.

Poco después de llegar a México, la menor fue atacada y violada antes de llegar con los funcionarios adecuados. Durante la agresión, su bebé fue arrojado al suelo por el atacante, narró con su hijo en brazos.

Tras la agresión, Dulce fue llevada por autoridades a un albergue privado, no a un centro DIF como lo marca la ley.

«El gobierno mexicano no tiene ni capacidad ni instalaciones para albergar adolescentes ni a la gran cantidad de familias y adolescentes que están llegando (…) por eso el Instituto Nacional de Migración los trae aquí», dijo Carmen Ramírez, una coordinadora en el albergue El Caminante en Palenque, en el sureño estado Chiapas, fronterizo con Guatemala.

El Instituto Nacional de Migración (INM) no respondió de inmediato a solicitudes de Reuters para comentar sobre el tema.

Loa albergues privados no siempre cuentan con las mismas facilidades que el DIF, incluyendo atención emocional y psicológica que pueden requerir los adolescentes migrantes vulnerables como Dulce.

Ramírez estimó que el número de migrantes adolescentes que viajaban solos, sin siquiera un guía o «coyote», se había más que duplicado en las últimas semanas. La mayoría eran hondureños, agregó.

Pronto, dijo, los refugios privados como el suyo se verían abrumados porque no hay suficientes alternativas.

(Reporte de Lizbeth Diaz, reporte adicional de Dave Graham en Ciudad de México y Matt Spetalnick en Washington, editado por Adriana Barrera)

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