El tour de Borges Turismo Dorado por José Angel Borrego

Se supone, porque lo lee y escucha uno en diversos medios, que Juan Guaidó tiene diplomáticos en Europa, Canadá, Estados Unidos y mucha otras partes donde su interinato es reconocido. Supone también uno que se trata de gente con alguna capacidad para representar los intereses de Venezuela al menos en conversaciones políticas que no calzan mayor dimensión en la práctica. Y se nos dice que hasta cobran por esos servicios que, también es un supuesto, prestan al Estado paralelo que jefatura Guaidó. Siendo así qué sentido tendría la propuesta de Julio Borges de realizar un tour por esos países para alentarlos a más presiones por elecciones libres en nuestro país.

Dada la pandemia la conexión satelital tomó mayor relevancia y las grandes conferencias se realizan por vía telemática. ¿A cuento de qué quiere Borges pasear a costa del dinero de los venezolanos? Porque no esperamos que Borges rasguñe faltriqueras de amigos y relacionados suyos sino que Guaidó, aforado para ello, apruebe estipendios. ¿Sofoca Bogotá a Borges y necesita oxigenare el cerebro? No desdeñamos su fatiga pero sí que debamos pagarla los agravados. Eso por una parte.

Por la otra, no hemos conocido cuáles serían los novedosos argumentos de Borges para influir en decisiones externas. Igual nunca nos convenció lo esgrimido por “el alacrán” Brito en el programa de Vladimir para justificar su tour por Bogotá y Europa con viáticos proporcionados por Alex Saab que por vía indirecta provinieron del Tesoro Público venezolano.

Sea como fuere Guaidó no debe acceder a este petitorio de Borges. A menos que, debidamente contractualizado el punto, Borges garantice que ofrecerá resultados concretos y que el nuevo empuje diplomático europeo pondrá fin al gobierno de Maduro. Pero una gestión más, que ya los eurodiputados adelantan en el terreno carece de elemental lógica. Solo se sostiene en el escozor protagónico alicaído de Borges, que por ausencia de procederes sesudos no canaliza por senderos posibles sin tornarse oneroso.

Guaidó comete errores tácticos con excesiva frecuencia y tal vez lo ignore pero su liderazgo refleja declive. Aun ostenta el mejor del país, cierto, muy por encima de quien lo escolta (que no es Maduro) pero la corrosión es evidente y debe ser frenada a tiempo, que aún lo hay. Abusar de la suerte no es la mejor terapia. Creemos que es el momento de sacar cuentas. Quitarse los lentes oscuros y visualizar lo que tiene frente a sus ojos. ¿Hemos avanzado en la dirección de sus propósitos? ¡Ni un centímetro..! Y créalo señor Guaidó, es posible hacerlo. Sumar logros. Contabilizar resultados. Y acortar el camino hacia el éxito, pero…involucrando al país pensante que no es precisamente su entorno.

JoséAngelBorrego

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