Colectivos militares y guerrilleros se apropiaron del negocio del combustible en Venezuela

La industria del negocio del contrabando del combustible y de cualquier cosa en la frontera se ha ido transformando en los últimos casi tres años. Es más rentable que el narcotráfico, pero arruina e impacta a la economía, mientras destruye a la sociedad tachirense, en igual medida que la droga. Las semanas y días en las estaciones de servicio pueden transformarse en minutos si usted paga al mil por ciento el precio del combustible, entrando en la red de corrupción impuesta en el estado Táchira, territorio fronterizo con Colombia.

En la red de corrupción en el manejo del combustible juega papel determinante los mal llamados “colectivos”, al servicio del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) como grupos de choque, pero también para cuadrillas de embellecimiento de la ciudad como propaganda electoral. “Esa es la manera en que los colectivos cobran, porque no pertenecen a nóminas de presupuesto”.

El ELN ha encontrado el más rentable de los negocios en el control de trochas y de estaciones de combustible. “Es uno de los importantes recursos que obtienen, porque aunque sea sobreprecio nadie los va a señalar por cometer un delito que casi está institucionalizado de manera permisiva”, dice a Infobae un dirigente vecinal que perteneció a la red de dirigentes del chavismo. “Me desprendí de eso; los militares, los guerrilleros, los colectivos, todos manejan una gasolinera y cobran precios exagerados por el combustible y uno ahí de cómplice”.

Pasan meses sin que haya gas doméstico, pero tampoco ayuda que se adquiera cocinas eléctricas, porque es uno de los estados más afectados por los apagones de 6, 12 y hasta 18 horas. Al jefe de la Región de Defensa Integral Los Andes (REDI), el mayor general Ovidio Delgado Ramírez, dijo que se van a arrancar con el Plan Leña.

Hay grupos de whatsapp donde se manejan los nombres, los intermediarios y las estaciones de combustible, donde se negocia cupos y combustible. Hay incluso servicio delivery manejado por funcionarios policiales o sus esposas, que llevan a la casa el combustible e incluso gas doméstico. Uno de esos números es el 0424-7581892.

Si la semana es de flexibilización, por el Covid-19, los cupos para los que trafican cupos priorizados, de manera que por 30 litros paguen 75 mil pesos (poco más de 25 dólares), pero en la semana de confinamiento rígido, al no haber despacho en las estaciones de servicio con precio subsidiado, el cupo cuesta más de 100 mil pesos.

En la estación de Los Agustinos en la avenida Industrial, le dan a usted un tique por el que paga entre 2.600 a 2.900. Eso sustituyó el pago en pimpinas, porque sale más barato. “Yo pagaba por una pimpina (recipiente de 30 litros aproximadamente) 90 mil, pero en la gasolinera sale a 70 la pimpina, por ejemplo. Se paga de 5, 25 litros, es decir múltiplos, pero solo entran 23 litros, no le devuelven lo restante”.

Usted va a un negocio en Barrio Obrero, donde después de pagar la cantidad de litros que necesita, suministra su nombre y la placa del vehículo. Le dan un tique que es un tipo cartulina con una firma; usted al llegar a la estación de servicio le da ese tique al policía, él le quita una pestaña al tique y su carro recibe el combustible. Mientras está en eso se acerca uno de los “colectivos” con una carpeta en mano y ahí anota el tique.

Ahora hay una competencia entre la gasolina colombiana y la iraní. “Es mejor la colombiana porque rinde más y por eso la prefiero. Los taxistas siempre recomiendan la colombiana. Por esa competencia ha bajado el precio en las gasolineras”, relata un militar en reserva activa.

La bomba El Carmen

Hace años, cuando el Táchira, un estado fronterizo con Colombia, era gobernado por el teniente José Gregorio Vielma Mora, la estación de servicio El Carmen, ubicada en el barrio El Carmen de San Cristóbal, capital del estado, era manejada por un individuo llamado Ronmy Cañas; era una gasolinera donde los protegidos de la gobernación surtían combustible sin problema alguno.

El chavismo pierde las elecciones a la gobernación y llega la opositora Laidy Gómez al poder regional. Nicolás Maduro, que no acepta otros triunfos que los del chavismo, se inventa la figura de protector del Táchira para imponer a un policía llamado Freddy Bernal, quien venía de ejercer varios cargos en el chavismo, incluso de ministro de una cartera intranscendente. Así le quitaba a la gobernadora las facultades más importantes de su ejercicio de gobierno.

Bernal va ocupando de hecho, sin haber elegido en elecciones libres, todo lo que significa el poder y la gran industria que genera la frontera, desplaza a los aliados de Vielma, a algunos los acusa de corruptos, los mete presos o los obliga a irse del estado.

Pero El Protectorado necesita recursos, un presupuesto que no está justificado ni planificado y además mantiene una red de subalternos a quienes hay que pagarle, y no a cualquier precio, que estén dispuestos a hacer cualquier cosa “en defensa de la revolución”; esa es la excusa perfecta para tomar el control de negocios que dan dinero, aunque sea de manera subrepticia.

Ahí entra en juego casos como la bomba El Carmen, que controlan funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). En esa estación de servicio se vendía, antes de llegar El Protector, el café más caro del mundo, que usted debía comprar en un pequeño quiosco ubicado a unos metros de los surtidores. Un café negrito costaba 50 mil pesos (unos 17 dólares) y venía acompañado de un tique para entrar a la estación de servicio sin hacer cola.

Ahí entra en juego casos como la bomba El Carmen, que controlan funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). En esa estación de servicio se vendía, antes de llegar El Protector, el café más caro del mundo, que usted debía comprar en un pequeño quiosco ubicado a unos metros de los surtidores. Un café negrito costaba 50 mil pesos (unos 17 dólares) y venía acompañado de un tique para entrar a la estación de servicio sin hacer cola.

Desde que se ingresa a Venezuela se activa la industria de colectivos, militares y guerrilleros que controlan la frontera. Foto tomada de Infobae.

Pero con Bernal la situación cambió. “La gasolinera pasó a otras manos entre esas a las de Jhon, el registrador de Táriba, pero ahora se modernizaron”, destaca una periodista de la zona.

Ya no venden el café con el tique, ahora se hace cita previa con un joven llamado Cristian, a quien por whatsapp se contacta al número 0414-7391711, él le da la dirección de un negocio llamado Detalgranos, que queda en La Concordia cerca del Hospital Central, a donde debes ir a pagar el monto de 2.600 a 2.900 pesos colombianos por litro y allí le dan una clave personalizada, esa es la palabra mágica que abre las puertas de la bomba y libera el surtidor. Por ejemplo, 40 litros le pueden costar 110 mil pesos, un poco más o un poco menos, según el precio del día.

Al llegar a la estación El Carmen hay un hombre corpulento con un equipo de transmisión en la mano, que saluda y usted debe decir la clave que le dieron en DetalGranos y así le permiten el paso. “Vaya a aquel surtidor”, dice el hombre del radio transmisor, a la vez que indica el que está pegado a la derecha y más cercano al edificio. El islero, como se conoce a quienes se encargan de manejar el surtidor, hace una seña con la cabeza y ahí el cliente repite la clave. De inmediato el joven toma la manguera e inserta la boquilla en el tanque de combustible, no sin antes asegurarse de marcar la cantidad de combustible exacto que va a suministrar según lo que usted pagó.

Varía el precio

Los mal llamados “colectivos” tienen pequeños grupos, 2 o 3 carros por mes, en las estaciones de servicio establecidos para los casos exclusivos, es decir policías, ambulancias, bomberos, etc. Ellos venden esos cupos a terceros dispuestos a pagar un monto por encima del establecido.

“Por ejemplo, yo surto 40 litros a 100 mil pesos colombianos (poco más de 30 dólares), porque bolívares no aceptan. Y bajó porque estaba a 140 mil. Me identificó con el bombero a quien le pagó los 4 mil pesos oficiales, lo demás se los pagó al colectivo”, narra a Infobae un vecino del sector Las Lomas, quien dice que eso se arregla previamente antes de llegar a la gasolinera.

En el caso de la bomba en Los Agustinos, está en mano de los militares, quienes cobran 4 mil pesos por litro.

El precio varía según quien maneje la estación de servicio, si son militares o civiles, si son colectivos o guerrilleros, si hay flexibilización por el Covid o cuarentena rígida.

Sebastiana Barráez/Infobae

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