¿Quién podría negar que Nueva Esparta está en ruinas?, por Morel Rodríguez Ávila

Una verdad tan evidente como salada es el agua de la mar. Irrefutable, además, porque choca a la vista el gigantesco destrozo en Margarita  y Coche; una situación altamente perjudicial, dañina; que acogota y enardece al insular sufriendo toda clase de males, consecuencia de los desgobiernos de Chávez y Maduro, los peores que haya tenido Venezuela en lo que lleva de vida la república.  

El nuestro es ahora un país quebrado, sin lugar a dudas y, por supuesto, Nueva Esparta está en ruinas. Lo que hasta 1998, fue  progreso, desarrollo y mejoramiento social, alcanzado con creces en los gobiernos democráticos, de lo cual todavía dan testimonio muchos ciudadanos y lo sostienen los indicadores con los cuales los organismos mundiales miden el avance de los pueblos, quedó en el pasado Todo se fue a pique porque los tripulantes de la nave del Estado, que no sabían cómo conducirla, terminaron  estrellándola contra los arrecifes. 

Un solo ejemplo, que nos afectó directa y terriblemente: el Puerto Libre, bastión de la economía insular fue hundido. Porque era obra de la democracia, con claro antecedente en la decisión del Libertador Simón Bolívar cuando declaró a Margarita Zona Franca para el comercio. Visionario, el Padre de la Patria, nos marcó el camino, y así como el petróleo es al Zulia su mayor riqueza, para Nueva Esparta lo fue la actividad empresarial, la comercial sobre todo, y el turismo, que también fue demolido por la revolución que se disfrazó de bonita ante los que en ella creyeron, pero  terminaron frustrados, estafados, convertidos en víctimas de la grave desidia, de la vergonzante insensibilidad social, a la par que le abrieron las puertas a la más grande corrupción no sólo en América sino en los restantes continentes.  

Venezuela que gozó, hay que repetirlo hasta el cansancio, aunque la verdad les duela a los culpables del enorme fracaso en que está sumida la otrora nación que se ganó la buena envidia por su extraordinaria bonanza y experta administración de sus recursos, y en ella nuestra tierra insular que, por muchos años gozó de ser el estado con mayor y mejor calidad de vida de toda Venezuela, está ahora convertida en lamentable espejo en donde sólo se refleja abandono, olvido y mASucha rabia contenida porque el neoespartano, si bien es un pueblo de raigambre democrática, apegado a las leyes, que cultiva el pacifismo, el respeto y la convivencia, sin embargo cuando dice basta, es basta y sabe cómo reclamar sus derechos conculcados.  

Nueva Esparta está en ruinas, ¿quién lo pone en duda, salvo el que no ve nada por temor a quedarse sin bonos y sin la bolsa clap? Nueva Esparta está en ruinas porque, citemos apenas dos cifras: entre un 60 y 70 por ciento de su población vive en condiciones que dan pena y cuyas repercusiones en lo social son así mismo peligrosas. La construcción, que fue en Margarita insignia que se exhibía con orgullo, financiada por inversionistas nacionales y extranjeros, llegó a ser la primera, en su tiempo y circunstancia en toda nuestra geografía urbana; calles, avenidas, autopista; acueductos, el cable submarino, escuelas, liceos, la UDO; empresas de peso, generadoras del más alto índice de empleo en el país; atención en hospitales, ambulatorios, dispensarios. En fin, progreso y desarrollo urbano, económico y provechoso bienestar social.  

Hoy en día, el desempleo  sobrepasa el 97%; el Turismo dejó de ser atractivo, el gobierno central lo abandonó en todo, en atención, proyección, financiamiento. A la fecha, es muy alto el porcentaje de hoteles y posadas que están cerradas: igual los restaurantes, tanto como los comercios. A cada rato bajan sus santamaría muchas tiendas en los pocos centros comerciales que funcionan y en los bulevares Mariño y Guevara, antes la meca de cientos de miles de venezolanos, lo que se aprecia es soledad, y en los establecimientos que aún resisten, a sus empleados y dueños los consume el aburrimiento, la decepción, el desespero.  

Que los delegados del gobierno central en nuestras islas estén ciegos porque nada malo dicen ver, es natural: ellos defienden su credo comunista y a su liderazgo empeñado apenas en  reforzar su apego al poder y también sus alforjas.  

Que el gobernador cedió ante el protector porque nunca lo enfrentó como ha debido hacerlo, porque él sí fue elegido por votos y no a dedo, amén de que fue atado de manos financieramente, por lo cual resultó débil, muy débil su reclamo, cuando debió gritarlo, es otra cosa.  

Lo cierto es que Nueva Esparta está en ruinas .Y habrá que reconstruirla, piedra por piedra, columna por columna. Pero esa tarea la emprenderemos con la ayuda del pueblo. 

Lo cumpliremos. 

 Vendrán otros tiempos en los cuales habrá oportunidades para reiniciar la reconstrucción de Margarita y Coche y sólo estarán izadas, junto al tricolor nacional, la bandera insular, la bandera de la paz y de la libertad ondeando al viento, señalándole al mundo que Nueva Esparta, tierra heroica, renacerá de nuevo en democracia. 

MorelRodríguezÁvila

Compruebe también

Francisco Fajardo, el genocida de la mitohistoria, por Francisco Suniaga

Francisco Fajardo a quien pretenden ahora, casi cinco siglos después, encerrar en el Ramo Verde de la historia por genocida salgo en su defensa