Proyecto mortadela, Manuel Avila

Da risa que los parlamentarios maduristas usen como consigna la mortadela para paliar el hambre de los venezolanos. Esa es la consigna de los aspirantes a parlamentarios de la revolución que caminan directo a la miseria nacional al condenar a los ciudadanos de esta patria petrolera a comer mortadela mañana, tarde y noche de cada día para paliar el hambre nacional.

Resulta cantinflérico sin ánimos de ridiculizar a Mario Moreno Cantinflas porque sus propuestas eran de gran profundidad semántica y nunca tuvieron la idea de miserabilizar al pueblo mejicano, pues es evidente que utilizar «el Proyecto Mortadela» como bandera solo cabe en la mentalidad retrógrada de quienes solo apostaron a la destrucción del país. Sabemos que la destrucción de la economía nacional está unida umbilicalmente a la quiebra de PDVSA, a la inflación olímpica  y al aumento desconsiderado del dólar que terminó siendo la moneda nacional. En esa caricaturesca economía mataron el bolívar fuerte y le asestaron un puñalada trapera a la sociedad venezolana al asignarle sueldos miserables que no superan los 4 dólares y condenar a los beneficiarios del Seguro Social a un dólar basura como la salvación.

Es por eso que «El Proyecto Mortadela» que semánticamente en el mundo delictual alude a muerte del proyecto parlamentario es un ensayo que no lleva rumbo porque desde sus inicios ha tenido como objetivo solo la idea velada de sacar a Juan Guaidó de la ruta revolucionaria. No es otra cosa lo que plantea las aspiraciones de una cantidad de figuras desteñidas de la política que sueñan con llegar a coronarse en un acto electoral del 6D y terminar exhibiendo un triunfo que solo avalan Claudio Fermín, Eduardo Fernández, Henry Falcón, Capriles Radonski, Andrés Velásquez y tantos otros personajes desarraigados de la sociedad política venezolana.

Es que ni un solo argumento tienen los revolucionarios para cambiar el mundo, pues es evidente que ninguna oferta interesante tienen para mostrarle al pueblo venezolano ese modelo del hombre nuevo y de las tantas ofertas que en 22 años nada pudieron cristalizar como propuesta de cambios. Sin dudas que la revolución bolivariana ha sido la estafa más grande a la sociedad venezolana en el último medio siglo, pues es evidente que más allá de los planteamientos teóricos y la inmensa montaña de paja loca que le ofrecieron a los venezolanos, nada hicieron por cumplir lo prometido.

Pretender volver al pasado para sacar del Baúl del Mago de Sabaneta la cantidad de mentiras ofrecidas en el Bazar del Pueblo como solución a los problemas capitales de la gente, es solo teoría política que ridiculiza a los vendedores de baratijas de la revolución. Nada le cumplieron a los venezolanos de sus propuestas electorales y solo un modelo de miseria colectiva, de la quiebra de la economía y de los daños irreparables a la República son parte de un Plan Bollívar del Siglo XXI que terminó calcinado en algún basurero de la nación.

Volver a intentar maniatar al pueblo al elegirt a los diputados sin alma que solo se arrastrarán a los pies del amo es parte del manjar que la revolución oferta a una Venezuela deteriorada en toda su estructura y vuelta papillas en medio de un clima político donde sus protagonistas solo buscan mantener el poder a toda costa. Esa es la idea del «Proyecto Mortadela» que pretende esconder la grotesca gestión del Protector de Nueva Esparta que ahora huye como conejillo de indias al quedar al desnudo como el destructor de la región. Esa es su responsabilidad y aunque se disfrace de parlamentario su huella quedó marcada en el alma insular, pues haber destruido los servicios fundamentales como agua, luz, aseo urbano, salud, gas, gasolina y seguridad es una prueba de la minuisvalía de quien quiere dejar el pelero para que los neoespartanos le perdonen su gestión incolora, inodora e insípida. Es que se le fue el tiempo en discusiones simples con un Gobernador que tampoco hizo esfuerzo alguno por dirigir los destinos de Nueva Esparta y que ocupó los mismos asientos que el incapaz Protector.

Una verguenza regional es que los mismos tipos que decretaron la muerte de Nueva Esparta pretendan ir a la Asamblea Nacional a hablar pajuatadas sin sentido en un gobierno miserable que le causó grandes daños al desarrollo de Nueva Esparta. Y es por eso que «El Proyecto Mortadela» muere en el intento porque por más que repartan ese alimento en las barriadas de Venezuela no encontrarán eco en un elector que sabe que su conciencia los casitigará por siempre si continúan en ese rumbo contrario a la historia.

Contra la corriente nadará el pueblo venezolano porque se está saliendo del esquema electoral para dar fortaleza a una abstención que superará abiertamente el 90% y dejará al descubierto a un gobierno desnudo que no podrá probarle al mundo que son elecciones democráticas manidas. Al no aceptar las reglas de juego electorales transparentes se muestra el rostro de un gobierno atemorizado porque sabe que nunca más ganarían unas elecciones en  Venezuela. Eso mortifica a la gente del proceso y los somete a la presión más grande de  tener que batallar con más de 62 países que solo apuestan por la vuelta de Venezuela a la democracia y la libertad.

El Proyecto Mortadela es solo una caricatura de los revolucionarios que cómo ya agotaron sus cartuchos en la pelea electoral ya nada tienen que ofrecerle al pueblo y por eso arrebatan al intentar hacer unas elecciones manipuladas y sometidas a las perversiones más grandes de la era democrática. Solo nos queda esperar a ver alGobernador Alfredo Díaz arreando las huestes de los alacranes blancos para que votenm el 6D. Esa es la historia y veremos como termina una propuesta electoral a la que nadie le ha parado un pepino y solo las mortadelas vuelan de casa en casa como una carnada de la muerte política de un modelo fracasado.

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