Caterva de jalabolas, por José Angel Borrego

Presento respetuosas excusas por la crudeza del título de este trabajo. Pensé en otros: adulantes, lame-suelas, reptiles, arrastrados, desvergonzados y varios que revisé en el DRAE y Google. Pero no. El equipo de Nicolás Maduro, más que un gabinete ministerial calza perfecto como caterva de jalabolas. E incluyo a la vicepresidenta ejecutiva en fantástico coro con cada uno de sus “ministros”, otros encumbrados funcionarios, gobernadores y alcaldes. Sencillamente es asqueroso lo que debemos presenciar en las cadenas diarias donde Maduro concede el micrófono a esa turba de acólitos genuflexos. Una competencia idiotizada para determinar quién jala con mayor fruición. Ni uno solo puede ser excluido de este humillante (para ellos y sus familias) torneo en el que participan desesperados por jalar bolas mientras citan extasiados el nombre del gran jefe y/o su cargo.
Jamás, ni siquiera en los años de Chávez, se había presenciado algo similar. Tal vez porque Chávez no cedía el pase a nadie: hablaba él solito. Aparte de que en ese gabinete, en algún momento, estuvieron hombres serios. Pocos, pero hubo un Alí Rodríguez Araque, o un Nelson Merentes y hasta podríamos incluir a Giordani y Navarro. Errados, claro, con muchas excusas, más que claro, pero se cuidaban de humillarse al menos en público. De resto, hicimos un pasaje rasante desde nos alcanza la memoria (1958 hasta 1998; 40 años exactos) y en cada roster presidencial hubo desde cuartobates hasta batequebraos, pero los jaletis podían contarse con los dedos de una mano, una sola, y aún sobraban apéndices.
¿Qué motiva a Maduro a aceptar esta apostasía del credo gubernamental? Generalmente los jefes de Estado bailan pegao con lo que piensa la gente derivado ello de encuestas que también Maduro realiza a diario. Sondeos que indican, no solo lo que esperan las masas, sino además cómo lo observan. Cómo perciben a quien ejerce de presidente. Y los números que Maduro conoce, en su momento cúspide, apenas escalaron el 13 %, pocas veces, porque por regla usual se mueven entre el 09 y el 12 %. Eso, repito, lo conoce Maduro a través de sus varias salas situaciones: unas contratadas, otras convenidas y hasta las hay espontáneas. Pero aun así, pese a esa ruma de cifras de sencilla lectura aun para ágrafos, Maduro persiste, no tan solo en su “estilo de gobierno”, inefectivo total, sino que se da el bombo de exhibir su line-up de sujetos loándolo, imagina uno que para que los incautos llenemos la red.
Luis Herrera fue un buen hombre aunque no así un gran presidente; y los canales de TV lo vetaron, una vez ido de Miraflores, porque osó pisar callos publicitarios a tan suntuosa claque. Solacémonos con que Maduro y su estercolero jamás serán vistos de nuevo en la pantalla chica el buen día que nos dejen en paz.

JoséAngelBorrego

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