La urgencia de reimpulsar el desarrollo de Nueva Esparta, por Morel Rodríguez Ávila

No importa que se nos califique de reiterativos, y lo seremos hasta el cansancio, porque entendemos que es una obligación de la sociedad civil toda empeñarse en exigirse, primero a sí misma y luego al ejecutivo central que, a través de los gobiernos locales y el regional, se procure la reactivación, el reimpulso, el espaldarazo también, junto al sector privado, que le recobre cuanto antes a Nueva Esparta su perdido progreso y desarrollo en estos últimos tiempos de tanta crisis.  

Desde el hundimiento del Puerto Libre, por el cual algunos pocos hemos sostenido la urgencia de reflotarlo para que continúe siendo el principal instrumento que mueva la economía insular, en Margarita y Coche, como en ninguna otra región de Venezuela, esa crisis ha hecho un daño inmenso, dada nuestra condición de insularidad.  

El comercio, sin duda alguna, incluyendo el turismo, es a Nueva Esparta, como el petróleo al Zulia, su principal palanca ya que en nuestras islas no existe una real industrialización, menos una ganadería y agricultura de importante significación y, la artesanía, a pesar del gran esfuerzo de nuestros creadores, y, aunque su calidad se reconoce de primera, sin embargo, es de producción muy limitada. Por tanto, siendo lo de arriba cierto, rescatar el Puerto Libre es una tarea de todos, una obligación de los insulares y de los buenos navegaos que han venido a nuestra tierra para entregar su esfuerzo en el engrandecimiento regional.  

En nuestros gobiernos, en tiempos de la democracia, nos preocupamos por incentivar la llegada a Margarita y Coche de numerosos empresarios que, en cumplimiento estricto de las leyes de la república y las propias de nuestro estado, invirtieron en la constitución de empresas que, no se puede negar, fueron bases en las que descansó el desarrollo y el progreso, valga decir, la modernización.  

Construíamos la mejor red vial del país. Calles, avenidas, la autopista, con el más grande y mejor Museo vial de Venezuela; bulevares, balnearios, hoteles. Se dieron créditos para posaderos, restaurantes, pequeñas fábricas, empresas familiares. En materia de servicios públicos, imposible desconocerlo, nuestra política consistió en instrumentarlos, ampliarlos. Fuimos insistentes ante el gobierno central respecto a la construcción del acueducto submarino, y otro tanto en lo atinente al cable submarino; y fue reconocida la tarea emprendida en cuanto al apoyo dado, en créditos, equipos e insumos para que el campesino labrase su tierra y los pescadores mejorasen su ardua faena.  

Se trabajó en constante comunicación y mancomunidad con los organismos nacionales, ministerios e institutos, que respetaban nuestras posiciones, demandas y catalogaban de excelentes, realistas, posibles y productivos nuestros proyectos y, sobre todo, resaltaba en cada acción emprendida el verdadero esfuerzo y la defensa abierta de los intereses del pueblo neoespartano. Los viernes llegaron a ser para las comunidades la gran fiesta semanal porque, ese día, inaugurábamos obras, iniciábamos otras, recibíamos asimismo el listado de reivindicaciones que les prometíamos cumplir siempre de acuerdo con lo presupuestado, aunque hacíamos maravillas, sin violar las leyes, normas y reglamentos administrativos, para cumplirle en la mayoría de las solicitudes. Y las cumplíamos.  

Ese trabajo fue tan notorio, porque en cada pueblo se hizo una obra, la que ese pueblo necesitaba, que Nueva Esparta llegó a primeros lugares en el escenario nacional en el mejoramiento, comprobado, en lo social y en lo económico. Fuimos, incluso, puerta del turismo en el Caribe y también durante años, el estado con mayor y mejor calidad de vida. Los organismos nacionales e internacionales así lo testimoniaron en informes y el propio presidente Chávez lo reconoció en varias ocasiones, exigiendo a sus gobernadores nos imitasen.   

¿Quién no recuerda, por ejemplo, el Tren de la Salud y la bolsa alimentaria? Dos programas, gratuitos, que todavía recuerda el pueblo. El primero atendiendo en numerosas disciplinas a miles de pacientes pueblo por pueblo en los once municipios, y distribuyendo los medicamentos; el segundo, distribuyendo entre 17 y 20 productos de la cesta básica, exigiendo solo hacer cola y mostrar su cédula de identidad, sin contrapartida alguna ideologizarte.  

Mencionamos lo anterior para insistir que reactivar el desarrollo y el progreso que antes tuvo Nueva Esparta, sí es posible. Siempre que todos, absolutamente todos, entendamos que en la unión está la fuerza. Que el neoespartano chavista se empeñe como el neoespartano demócrata, junto con el neoespartano independiente, en demandarle al gobierno que lo decida porque, como lo sostiene el propio presidente Maduro, si lo prioritario en su gobierno es solucionar lo social del pueblo y lo económico del país, además de afirmar que tiene recursos para tan superior tarea, ¿por qué retarda tanto convertir esa promesa en realidad, comenzando por Margarita y Coche, tan pequeñas, aisladas en el mar, olvidadas del poder central y sus gobernantes locales perdiendo el tiempo en inútiles peleas intestinas?  

Es cuestión, entonces, de reencontrarnos y, dejando de lado las banderas partidistas icemos la regional, enlazada con el tricolor nacional, para marchar hacia la consecución del mejor de los retos: recobrar el progreso y desarrollo que nos arrebataron.   

@MorelRodríguezA

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