El coronavirus y el dilema de volver a infectarse

El coronavirus causante del COVID-19 y la posibilidad de reinfección se encuentran en el punto de mira de todos los medios de comunicación y laboratorios globales. Entender la enfermedad es esencial para poder combatirla.

Datos tales como periodo de incubación o supervivencia en superficies son cada vez más claros y permiten poner en marcha medidas concretas. Aun así, seguimos enfrentándonos a un dilema importantísimo ante esta pandemia: ¿puede una persona recuperada sufrir una reinfección?

Esta cuestión no es solo esencial para evitar contagios, si no para predecir la dinámica de la pandemia a largo plazo. El modelo epidemiológico más utilizado, el modelo SIR, no contempla la posibilidad de reinfección. Asume que una persona recuperada es inmune a la enfermedad, no pudiendo transmitirla a otras personas sanas.

Si este parámetro varía y una persona recuperada puede reinfectarse en un corto periodo de tiempo, las predicciones actuales no representarían el escenario futuro real. En este espacio te mostramos lo que se conoce hasta ahora acerca del tema.

¿Tests fallidos o reinfección?

Malas noticias nos llegan desde Asia: fuentes oficiales de Corea del Sur advierten que, a día 12 de Abril, han tenido que readmitir en hospitales a 111 casos que ya se creían curados.

El sistema inmune reconoce los antígenos dañinos que entran en el cuerpo y recuerda las infecciones pasadas. Esto se denomina ‘inmunidad adquirida‘. Una vez recordado el patógeno, las siguientes exposiciones al mismo deberían permitir a nuestro cuerpo actuar rápido para eliminarlo, evitando así la reinfección.

En otros tipos de coronavirus se han detectado inmunidades de meses e incluso años una vez superada la enfermedad. Entonces, ¿cómo son posibles las cifras de Corea del Sur?

En una entrevista a la revista Time, el médico David Hui, especializado en enfermedades respiratorias como el SARS y el MERS, nos indica que puede deberse a fallos en la detección: «la muestra puede no ser la adecuada y el test poco sensible ante la enfermedad». Así, una persona infectada podría dar negativo por error humano.

Los restos del enemigo

Los virus utilizan las células humanas para multiplicarse. Secuestran nuestro mecanismo de replicación y lo utilizan para replicarse a sí mismos, multiplicando su material genético. En base a esto, tenemos otra de las teorías para explicar la ‘reinfección’ tan temprana.

Los tests más sensibles podrían detectar restos del ARN del virus en nuestro organismo, aun habiendo sido la enfermedad superada. Este ARN remanente puede hacer sonar las alarmas, pero se baraja la posibilidad de que sea una proporción tan pequeña que no exista peligro real de contraer la enfermedad de nuevo.

Un estudio realizado en China con más de 250 pacientes ‘recuperados’ arrojó los siguientes resultados:

El 15 % de los pacientes volvieron a dar positivos tras haber sido dados de alta.

De este porcentaje, la mayoría eran personas jóvenes que habían mostrado síntomas leves durante la enfermedad.

Generalmente, no eran sintomáticos al momento de dar positivo en el segundo test.

Esto podría cimentar las teorías previamente descritas. Puede que siga habiendo información genética del enemigo en nuestro cuerpo, pero eso no implica que sigamos enfermos.

Reinfección: ¿seremos inmunes tras infectarnos?

La respuesta es triste pero simple: es demasiado pronto para saberlo. Llevamos poco más de cuatro meses de exposición ante esta enfermedad, por lo que no se tiene suficiente información a cerca de la inmunidad frente al virus.

Aún así, estudios preliminares arrojan información esperanzadora. Un estudio llevado a cabo con monos mostró que, tras superar la enfermedad y volver a ser expuestos al virus, no se reinfectaban. En ningún momento estos datos deben de tomarse como una realidad absoluta, pues son estudios realizados en especies diferentes y que aún no han sido publicados de forma oficial.

A pesar de todas las reservas, no hay motivo para la negatividad. Los seres humanos tenemos un sistema inmune excelente que ya se ha demostrado eficaz una vez expuesto a enfermedades similares tales como el SARS.

La prevención es la mejor cura

Ante esta falta de información, lo único que podemos hacer es evitar, en primer lugar, la posibilidad de infección. Medidas tales como el aislamiento social, el aumento de teletrabajo y el cierre de fronteras tienen como objetivo minimizar la exposición al virus.

Esta es la clave esencial ante la situación actual. Siguiendo las medidas impuestas ganamos tiempo y permitimos a los organismos de investigación predecir y combatir al virus de una manera más sencilla.

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